viernes, 19 de abril de 2013

Desde Noruega con amor

Cuando observo las fotografías de esta casa, se despierta mi lado más hogareño y femenino. 

Me imagino dentro de ella cocinando deliciosos cup cakes, en una tarde de frío invierno, mientras mi gata Fifí se enreda suavemente entre mis piernas. 

Y es que su dueña ha sabido conjugar el mobiliario y las telas en blanco, con el papel pintado rosa palo de las paredes y pequeñas líneas de negro.

Los cuadros encima del sofá, una simple tipografía que puedes hacer tú mismo. Fíjate bien en la pared, el papel pintado tiene unas marcas que forman unos rombos muy retro.
visto en Delikatissen
La cocina se abre al salón para dar mayor amplitud, y continúa con el Blanco y negro y los cuadros con letras. Los uñeros en las puertas y una encimera en madera clara, naturaliza el ambiente. 
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Abajo detalle de la mesa de comedor. La mesa redonda resulta ideal para aprovechar al máximo el pequeño espacio. Una ligera lámpara colgando focaliza la atención sin entorpecer la vista. Para los asientos, se elige un banco corrido en blanco y una silla transparente, que se funden con el entorno. En las paredes, para resistir las manchas de los humos, un papel pintado en tonos blancos con rayas verticales y un trasdosado de madera esmaltada.

visto en Delikatissen
Para el salón un buen sofá, una mesa de centro con ruedas y una cómoda restaurada son suficientes para completar el espacio.

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